El 7 de julio de este año entró en vigor la ley 2232 de 2022, la cual prohíbe el uso de plásticos de un solo uso en todo el territorio nacional, salvo contadas excepciones.
Ahora, ¿cómo impacta esta nueva normatividad, la vida cotidiana de las instituciones educativas, infraestructuras por las que suelen transitar y convivir miles de personas diariamente?
Desde una primera mirada podríamos pensar que el impacto es bajo, pues al ser instituciones de prestación de servicios y no empresas de manufactura, no se requiere del embalaje de productos físicos o tangibles que impliquen el uso de bolsas o empaques plásticos de un solo uso; sin embargo, sí existen situaciones en la vida cotidiana de las instituciones educativas en las que hay qué hacer ajustes a la luz de la nueva normatividad y en pro de la sostenibilidad del planeta, como es el caso de los empaques de alimentos ofrecidos en sus restaurantes y locales comerciales internos, y en especial, el alto consumo de botellas PET por parte de la comunidad educativa, sumado al consumo masivo de marcadores y borradores en las aulas de clase.
En el caso de los marcadores, si bien el consumo en las instituciones de educación superior es inferior al de las instituciones de educación básica y media, estos son productos altamente contaminantes, tanto por el plástico con el que está fabricado el cilindro, como por la tinta y la punta de fieltro que traen internamente para su funcionamiento. Por fortuna hoy hay varias alternativas como los marcadores recargables, o los fabricados con cilindros de madera o con plástico reciclado, así como la sustitución de estos a través del uso intensivo de herramientas tecnológicas en el aula de clase.
En cuanto a los empaques de alimentos y bebidas, los de mayor impacto por volumen de consumo son las botellas PET. La moda del fitness ha traído una generación de estudiantes que cuidan más su salud en cuanto a su alimentación y el ejercicio físico, y con ello se ha venido cambiando el consumo de bebidas azucaradas, por agua; si bien es cierto que cada vez son más los estudiantes que cargan sus propios termos de agua al interior de las instalaciones educativas, las botellas PET siguen teniendo un alto consumo, lo que implica a las áreas de aseo y mantenimiento, la necesidad de clasificar altos volúmenes de plástico y buscar la destinación final adecuada.

Así que el llamado es a fortalecer las campañas de cuidado ambiental en las instituciones educativas, invitando al uso de los termos propios, abastecidos de una buena cantidad de fuentes de agua instaladas en los diferentes espacios de las instalaciones, ofreciendo lugares agradables, en condiciones de aseo y presentación adecuadas y con los mantenimientos periódicos requeridos para que sea un agua tratada con óptima calidad. En este aspecto es importante enfatizar lo mencionado en la Resolución 0803, referente a las medidas para la transición, alternativas de reemplazo y en especial, a la responsabilidad extendida al consumidor, lo cual significa, que, en coherencia, niños, jóvenes y adultos somos responsables de revisar y mejorar nuestros hábitos de consumo. El cambio nace desde la conciencia y las acciones que realicemos de manera individual, en pro de un objetivo común.
Por otro lado, adentrándonos en el ámbito de las Instituciones de Educación Superior IES toda nueva normatividad (y si se quiere, toda nueva restricción) traer consigo oportunidades. La ley 2232 de 2022 sobre el consumo de plásticos de un solo uso genera para las IES, unos océanos azules en cuanto a oportunidades de investigación e innovación, creando sustitutos eco amigables. Al respecto, el art. 10 de la mencionada ley, reza lo siguiente:
“Art. 10. …el gobierno deberá asegurar la financiación y promoción de alternativas sostenibles a través de incentivos económicos que incluyan fondos para investigación, desarrollo, innovación, uso, transición y transferencia de tecnología y sistemas que estimulen la reducción del consumo de plásticos de un solo uso.”
Asimismo, el artículo 29 de la misma ley, remarca la relevancia de trabajar en conjunto con la academia:
“Artículo 29° Investigación, El Gobierno Nacional promoverá las inversiones públicas y privadas en investigación aplicada para el desarrollo de nuevos materiales, ecodiseño de productos, tratamiento de materiales para el reciclaje y promoción de nuevos negocios de reciclaje o aprovechamiento de residuos plásticos. Se definirá la creación de líneas específicas de recursos financiables, así como líneas de crédito que favorezcan la creación de proyectos alineados con las estrategias de economía circular. Se establecerá una agenda de trabajo con el sector académico e instituciones de investigación, que sean expertos en la materia, orientada a la investigación en la gestión integral de plásticos”.
Existen entonces grandes oportunidades para trabajar, tanto de la mano del gobierno con la asignación de recursos para la investigación, como con las industrias privadas que necesitarán asesoría en el ecodiseño y desarrollo de sus nuevos productos y empaques para dar cumplimiento a la normativa, la cual, de manera especial, en su Art. 17, habla de la responsabilidad extendida al productor, determinando unas metas graduales para la fabricación de los envases PET, los cuales año a año deberán contener un mayor porcentaje de materia prima reciclada, de origen nacional.
Otro frente de las IES que también podría beneficiarse con esta reglamentación es el del emprendimiento de nuevos negocios, siendo también una oportunidad para aquellos estudiantes que desean hacer la práctica en la creación de negocios propios, pues la ley indica que …”se incentivarán, por parte del gobierno, los avances en empacotecnia, que acojan las empresas del país. El gobierno nacional estimulará la innovación en los productores de envases PET y de otros materiales plásticos” que logren cumplir las condiciones de degradabilidad requeridas en pro del planeta, que, según la nueva normativa, se espera sea una descomposición mínima en condiciones naturales del 50% en 3 años y del 85% en 4 años. Metas muy retadoras, toda vez que, en la actualidad, según Green Peace Colombia, una botella PET tarda hasta 450 años en biodegradarse.

El panorama realmente es favorable para las instituciones de educación superior, con muchos frentes de trabajo, siendo una gran oportunidad para fortalecer las alianzas publico privadas y seguir siendo un referente de desarrollo y progreso para la sociedad. Y el panorama es aún más positivo para nuestro planeta, nuestra casa común, por lo que los comportamientos individuales conscientes y la educación inicial y a lo largo del ciclo de vida, en relación con el cuidado ambiental, definitivamente no dan más espera.



